CAP II
|
|
|
By:
|
seal392
|
|
Mood:
|
anxious
|
|
Date:
|
05/24/3321 13:00:40
|
|
Music:
|
Jarre
|
|
|
Parte II SOLOS en aquella casita de 663 De Reynoso Marcos, el Martes, 24 de agosto de 2010 a las 9:46 En el 74 empezaría a conjugar la palabra soledad. Y también la sociabilidad, cuando el bullicio llenaba mi casa. Cuando mis tíos y mis primos de Olavarría... llegaban de visita. Lito, Beba, y sus hijos Julio, Mónica, Jorge y María de los Ángeles. Todavía guardo en mi memoria, aquella vieja foto. Con tres participantes, mi quinceañera prima, mi hermana menor, llorando y mi joven mamá. Las mayores con una sonrisa. En aquellos tiempos felices de verano, en la pileta de la base naval. También al regreso de Tierra del fuego, recuerdo todavía la imagen de mi primo Julio, caminando he ingresando al BCOM 181para hacer su servicio militar en el RI 8 de Comodoro Rivadavia. La soledad una vieja palabra conocida, no tan diferente como esta. En aquel año de 1974, la conjugamos por primera vez. Cuando la comisión abordo del ARA Cándido de la Sala... (Un viejo barco dique, americano de la segunda guerra mundial) llevó a mi papá hasta la lejana Halmstad Suecia. Aquella comisión LO CAMBIO. O mejor dicho son dos sucesos, que marcaron los destinos de nuestra casa, una fue aquella comisión. En 1974 y otra fue aquel año triste de 1982. De allí en más... mi casa dejo de ser lo que era. Para nunca volver ha ser lo que fue. Estábamos solos, nos dedicábamos a ir a la escuela. De vez en cuando al cine... vivíamos con lo justo... era la época en que mamá gestaba la economía, a través de su oficio... ella era una gran modista. Al lado de esa ladrona de mimos que era la primera más no la última máquina de coser. Marca Singer. La que ataba a mi mamá a la costura. Era la época de sofisticados diseños. Aquel Montgomery que diseñó y que mostrábamos con gusto...eran hermosos. Lo difícil era cuando te lo ponías y te agarraba el clásico chaparrón de agua. Terminaba pesando unos 20 kilos. Otra cosa que nunca observé más... fue el material con que nos fabricó unos capotes para el agua. Vivían colgados, en el acceso a la casa junto a las bicicletas. Uno verde. Y otro amarillo. UN Plástico durísimo. Es más creo habérmelo puesto, cuando de visita al hospital con mi mamá... a bordo de esa bicicleta vieja pisamos y rodamos sobre una charca de lodo. No hay charca de lodo que después no me haya hecho recordar aquel accidente. Éramos muy niños y nos divertíamos con nada. A quién no, pocas veces le he visto sostener esa idea es a mi sobrina Valentina. Quien a pesar de entender que es una computadora, sabe lo que es jugar y divertirse con nada. Nos divertíamos con nada, sino busquen a mi vecino...Guillermo Acuña para preguntarle. A Daniel Benites o a Néstor quién se trepó por una soga a modo de tirolesa y se cayó… provocándonos un susto enorme. Guillermo Acuña, A quién le preguntabas que querías ser cuando seas grande y el siempre contestaba QUIERO SER BOMBERO. Hoy esta casado y es profesor de Gimnasia. Aquella primera navidad solos, fue toda una experiencia. Algo que se iba a repetir más de una vez. Y por aquellos días, empezaba a medirlos acontecimientos mirando los ojos de mi madre. Inmensos, azules, hermosos. Cuando estaban preocupados, angustiados, o definitivamente tristes tenían un diseño para cada una de estas palabras. El accidente en navegación (Explosión de una caldera) cruzando el canal de la mancha... obligó a la embarcación tomar el puerto inglés de Portsmouth. Vaya si dejó mella en ésa generación de Infantes de Marina, aquel legendario Buque Dique, que había participado del D Day y que estuvo como buque hospital en Corea. Nunca bajó los brazos mi mamá. A pesar de la angustia. Había un Reynoso entre los fallecidos. Fue la primera vez, que en casa conjugaron la palabra solidaridad. Apellidos que siempre mi mamá sostuvo en su mente como forma de agradecimiento... llegaron de visita a la casa 663. Una de esas damas, dijo: - cuida a tu mamá. Fue también lo primero que recordé cuando aquella mítica película We re Soldiers tocaba un costado no acostumbrado sobre la familia militar. Esas también eran unas damas convencidas. Tanto más o tanto igual que sus esposos. Mamá se la aguantó en silencio. Primer acto de su corazón coraza. Pero todo lo podías distinguir a través de sus ojos. Azules. Era muy joven y era muy fuerte. Papá habló a los tres días. Terminando la angustia. En síntesis, el corazón coraza... de mi madre... pocas veces mostró una cerradura y una llave. Y aquella primera navidad SOLOS en aquella casita de 663 vaya que lo abrió de par en par. Off the record. Lo que creo que nunca estuvo en los planes de papá y mamá...fue que 10 años después el 13 de marzo de 1985... Sería la fecha de nacimiento de su primer nieto. Ricardo Ignacio Márquez.
|